Pequeñas dosis de sarcasmo acerca de la consultoría

lunes, julio 11, 2005

Los peligros de convertirse en funcionario

Es uno de los principales riesgos que se corren cuando estás asignado en un proyecto que, a todas luces, está ya durando demasiado.

Después de varios años en el mismo sitio, el desánimo hace mella en uno, y comienzas a pensar que para lo que estás haciendo, y para lo que después la empresa te lo va a valorar, no vale la pena esforzarse demasiado, que lo mejor es cumplir el horario que te marcan y olvidarse de todo en cuanto cruzas las puertas del edificio en dirección a casita, o a una de las múltiples actividades "extraescolares" a las que estás apuntado. Porque eso sí, una ventaja de este tipo de asignaciones es que tu vida se vuelve más activa y social (por fuerza, porque después de estar 8 horas haciendo lo mismo cada día tienes que encontrar una forma de distraerte o te vuelves majareta).

A mí me pasa desde hace un tiempo. Va a épocas; hay momentos del año que estoy más motivado (no coincide precisamente cuando me comunican las subidas de sueldo o de nivel, no os creáis), me levanto con ganas de venir a trabajar e incluso tolero quedarme más horas de la cuenta en este encierro voluntario (al fin y al cabo, como les gusta a algunos recordar por aquí, la puerta es grande). En cambio, hay temporadas, en las que la apatía se hace insoportable, no me apetece venir (no, no, no!) y quedarme un minuto más aquí después de la 18:30:00 se hace un suplicio insoportable.

Según he comprobado por experiencia propia y por la de mis compañeros, cuanto más tiempo llevas en un proyecto cada vez tienes más temporadas de “funcionario” que de “consultor”.

Te sucede un poco como a los presos, que cuando salen de la cárcel no saben espabilarse fuera y vuelven a delinquir para poder volver a prisión; cuando te sacan del proyecto (todavía mantenemos la esperanza de salir de aquí algún día) y vuelves al ritmo de trabajar 60 o más horas por semana, echas de menos tu proyecto tranquilo, tus tiempos de funcionario, lo bien que estabas trabajando tus 8 horas cada día. Tienes la sensación de que antes vivías mejor.

Pero es una sensación falsa, en estos casos, lo mejor es recordar lo mal que has llegado a estar, esas épocas de “funcionario” en lo que lo más provechoso que hacías en todo el día era enviar tu CV a otras empresas.

2 Comments:

Blogger Telémaco said...

Cuando leo tus post, especialmente este último, me da la impresión de que estuvieses describiendo mis propias experiencias.
"Mal de muchos consuelo de tontos", pero a estas alturas da igual sentirse tonto si a cambio recibes algo de consuelo.
Gracias kopiator.
PD. ¡Ah! he escrito un post en mi blog comentando el tuyo.

13:35

 
Anonymous Unasincriterio said...

Gracias por abrir los comentarios a gente sin blog como yo!!Siempre me gusta poder dejar una opinión.

Ahora ya sólo me falta YO_MISMO de http://otrodiatrabajando.blogspot.com/. A ver si se anima!!!

00:30

 

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