Pequeñas dosis de sarcasmo acerca de la consultoría

miércoles, septiembre 21, 2005

La metodología

A raíz de un post de telémaco que redirecciona a un artículo muy bueno de Joel Spolsky me viene a la mente el proyecto en el que precisamente estoy ahora. Iba a poner un comentario, pero me ha salido tan largo que mejor lo escribo aquí.

Lo que se dice en el artículo en cuestión es totalmente aplicable a este cliente, al menos en lo que se refiere a que las metodologías son capaces de permitir que cualquiera pueda hacer un trabajo mediocre a la vez restringen la capacidad de la gente realmente buena.

Hace más de un año que en El Cliente se propusieron implantar una metodología de éstas con la idea, básicamente, de poder externalizar el desarrollo. La teoría es que siguiendo las normas cualquier idiota debería poder hacer el trabajo de cualquier otro con un mínimo tiempo de aprendizaje.

Los resultados no son muy esperanzadores. Digamos que han tardado más de un año en hacer que el desarrollo funcione más o menos bien, y todavía no han externalizado más que una pequeña parte (y creo que no se acaban de atrever a externalizarla toda, aunque lo acabarán haciendo porque a cabezones a éstos no les gana nadie).

Por supuesto la funcionalidad desarrollada no tiene la misma calidad que antes y se tarda mucho más tiempo desde que se hace una petición hasta que la ves en el sistema (y tendrás suerte si ves exactamente lo que habías pedido). Pero eso no importa, lo que importa es que ahora pagan la mitad por un programador que antes, aunque necesiten el doble de programadores para hacer lo mismo.

Y, encima, no se han podido librar de nosotros (los idiotas anteriores), porque por mucha metodología que pongas tienes que mantener a gente en la organización que sepa de qué va el negocio y que haga de filtro entre los usuarios (que tienen el vicio de pedir) y los programadores (que tienen la costumbre de no dar). Para eso estamos, para recibir ostias.

Así que ahora pagan a los mismos consultores que tenían antes (bueno, no a todos pq muchos se han ido ya asqueados) más los programadores, más los que se dedican exclusivamente a controlar que todo el mundo siga la metodología (el típico trabajo basura cuyo valor añadido para la organización es entre cero y nada).

Tal vez el problema, como me ha comentado un compañero avispado después de leer el artículo de Joel, es que La Metodología debería haber sido escrita por gente con talento, y eso aquí no ha ocurrido.

martes, septiembre 20, 2005

Trabajar en el extranjero

Últimamente me estoy planteando seriamente (muy
seriamente) pirarme a trabajar al extranjero.

Sí, necesito un cambio radical en mi vida.
Recuerdo que una de las razones que me impulsó a
trabajar en esto de la consultoría fue que se viajaba
a menudo, me interesaba conocer mundo y esas cosas.
Iluso de mí.

El principio no fue del todo mal, un añito asignado a
un proyecto en Madrid, con dietas, apartamento pagado
en el barrio de Salamanca, etc. Buenos tiempos que no
volverán :(. Cuando el año se convirtió en 23 meses,
debí sospechar que la cosa no era tan dinámica como me
la imaginaba. Tampoco es que me apeteciera ir de un
lado para otro cada 3 meses, pero 2 años sin moverme
no era lo que esperaba!

Tras un par de proyectitos cortos ahora estoy en el
que parece ser el único cliente del mundo (o al menos
eso nos dice nuestro gerente para que no le pidamos
insistentemente salir de aquí) y después de más de
tres años es obvio que estoy hasta las narices (como
el resto de mis compañeros).

Además últimamente siento cierto desasosiego al pensar
que, a mi edad, se me empieza a pasar el tiempo de
aventurear por ahí. Dentro de poco voy a tener que
sentar la cabeza (nooooooooooooo!!) y no me gustaría
quedarme aquí forever.

¿Alguien ha probado la aventura de irse a trabajar por
ahí fuera? ¿Cómo fue?
¿Sabéis alguna página/asociación/organismo
especializada que permita buscar puestos de trabajo
internacionales?

Yo dejo una que me conozco por si alguien está en mi misma búsqueda y
no la conoce.

Rebajas de septiembre

Estos últimos días se están sucediendo noticias de compras de empresas importantes en tamaño y en cuantía de la operación (cada una a su nivel, claro): Gas Natural y Endesa, eBay y Skype, Oracle y Siebel...

Espcialmente curiosa me parece esta última por el trasfondo e historia que tiene, que alimentan positivamente el espíritu de venganza que todos como empleados (unos más y otros menos) tenemos vs. nuestras empresas.

Para empezar, el fundado de Siebel era un ex-empleado de Oracle (Tom Siebel) que se fue (algunos dicen que bastante cabreado) de esa gran empresa que intenta convertirse en otro Microsoft a golpe de talonario. ¿La razón? Por lo visto no consiguió que sus superiores compartiesen su idea de que el CRM era el futuro.

Unos 15 años después de esta discrepanacia Oracle, en una especie de "me trago mis palabras", ha de pagar $5.850M por Siebel para poder competir con SAP en la carrera del CRM; un producto que podrían haber desarrollado ellos si algún iluminado allá en 1990 no hubiera soltado esa frase que todos hemos tenido que oir alguna vez de "no vamos a invertir tiempo ni dinero en tu estúpida idea".

En fin, ahora parece que Ellison (CEO de Oracle) y Siebel vuelven a ser amiguitos, incluso dicen que este último va a trabajar unos años en Oracle.

Hace tiempo que unos compañeros de trabajo y yo acariciamos la idea de montar un chiringuito y luego vendérselo a nuestra empresa actual por un precio que nos permita jubilarnos. Sería una especie de dulce venganza contra esta organización que nos explota.

Y, francamente, si a mí me pagaran siquiera una décima parte de lo que han pagado por Siebel unas narices iba a volver a currar para estos impresentables.

Aaaaaaay, dicen que soñar es gratis, aunque si lo haces durante las horas de trabajo en realidad te están pagando por ello :)

jueves, septiembre 15, 2005

Prueba por mail

Bueno, pues no está mal esto de publicar por mail, incluso te conserva los formatos de letra que pones en el cliente de correo.

Lo malo, que envío desde el mail de yahoo y al final te pone la típica coletilla de propaganda. En fin, que no está mal, pero tendré que buscarme un proveedor de correo que no ponga propaganda en los correos salientes (o utilizar directamente el correo del trabajo :)

1000 visitas

Ayer vi en el contador de estadísticas que puse en el blog que se superó la barrera de los 1000 visitantes.

No es que sea mucho en 2 meses y medio, pero hay que tener en cuenta que en medio ha estado el mes de agosto, y que he estado liado con unos estudios (a mi edad, quien me mandaría estudiar otra carrera) que estaba acabando no he podido dedicarme al blog todo lo que hubiera querido. Y claro, si no escribes cosas nuevas la gente no te visita, lógico.

Pero ayer, por fin después de más de tres años, acabé con esta actividad extra-laboral. De nuevo vuelvo a ser dueño de mi tiempo libre y espero poder dedicar más tiempo a escribir.

De momento, me estoy entreteniendo en modificar la configuración del blog y este mensaje lo publico a través del mail. A ver qué tal funciona.

martes, septiembre 13, 2005

La vida es una tómbola (y siempre te toca el mismo premio)

La semana pasada comencé en un nuevo-viejo proyecto, en un viejo-viejo cliente.

Nuevo, porque no es donde estaba la semana anterior, pero viejo porque lleva ya años en este cliente, EL cliente.

Al hilo de lo que comentaban Jaime y Telémaco sobre lo efímero, yo me acabo de encontrar con lo contrario: el típico proceso que debería haber desaparecido hace tiempo pero que ahí sigue, erre que erre.

Es lo malo que tiene estar en un cliente tan grande, que puedes pasar por 10 proyectos diferentes y no salir ni del edificio. Lo peor no es que te vas y no puedes soltarle todo lo que has hecho a tu relevo y olvidarte (con suerte te vas al edificio de al lado, y si luego tienen algún problema vienen a verte y a hacerte preguntas). No, lo peor es que tarde o temprano acabas volviendo a donde habías estado antes y eso, por lo general, implica que te vuelven a tocar los marrones que habías dejado en su día.

Volviendo al tema de la rueda que gira y gira sin moverse del sitio, como un hámster atrapado en su noria, el marroncete este que es más resistente que un resfriado veraniego fue de lo primero que hice al entrar en esta santa casa. Después de dos o tres años sin mantenerlo, desde que yo tuve que dejarlo a su suerte para ir a buscar mi propio camino (que no me ha llevado muy lejos), ahora se dan cuenta que no funciona tan bien como debiera. Conclusión que deberían haber sacado hace dos años: lo rehacemos de nuevo que es más fácil que arreglarlo.

"Y, casualmente, como tú acabas de llegar y lo conoces estaría bien que te encargaras" (aaaaha, digo yo con cara de póker).

Temed a aquellos que de acerquen a vosotros con la pregunta ¿tú sabías como funcionaba "esto", verdad? Negadlo, si podéis. Si no, a partir de ese momento os caerá todo lo que esté relacionada con "esto", aunque ya no os acordéis ni de qué es una SELECT.

Yo no he podido negarlo, porque todavía hay mucha gente aquí que empezó cuando yo y me acabarían pillando, así que me toca tragármelo. Eso sí, el que me ha pasado el marrón me lo ha vendido como si me hiciera un favor (qué crack)

miércoles, septiembre 07, 2005

Ahí va, otro cliente descontento

Volviendo de las vacaciones me he encontrado que un compañero de trabajo que se ha despedido de la empresa (otro, y ya van n, con n tendiendo a infinito).

Lo curioso es que me comentan que esta persona se había ido a un cliente final, para controlar el trabajo de unos consultores.

Estos movimientos hacia "el otro lado" suelen ser muy comunes, y normalmente cuando uno alcanza cierto nivel en esto de la consultoría es de esperar que si se pasa a un cliente sea para ocupar un puesto de cierta responsabilidad.

Esto nos lleva a un fenómeno consistente en que cuando un cliente es ex-consultor, normalmente mira con mejores ojos a los consultores de su ex-empresa que a los de la competencia.

Hasta aquí todo muy lógico. Sin embargo, en la empresa para la que trabajo, nunca han sabido cuidar este tipo de relaciones. La política habitual para con los empleados es explotarlos todo lo posible hasta que ya no los necesitan y pueden prescindir de ellos o hasta que se cansan de aguantar jugarretas y se van, como ha pasado en el caso que comentaba al principio. No se preocupan en reubicarte en otra empresa o en darte facilidades para irte a un cliente final si es lo que quieres. Todo lo contrario.

Claro, el efecto de esto es obvio, te vas tan hasta las narices que no quieres saber nada de tu antigua empresa y si, por casualidad, llegas a un puesto donde tengas poder sobre consultores de tu ex-empresa, entonces empieza la diversión.

Yo por mi parte, aunque quiero largarme de aquí con viento fresco, no me atrae la idea de quedarme en un cliente, tal vez es que aún no he encontrado a mi Richard Gere, o que aún me queda un poco de espíritu aventurero y prefiero probar algo más movido.

De todas formas, no descarto que algún día vaya a dar con mis huesos en una empresa cliente. Y si se da el caso que voy a parar al puesto adecuado, alguien va a pagar por todos estos años de aguantar idioteces.

No tengo prisa. Y tengo muy buena memoria.