Pequeñas dosis de sarcasmo acerca de la consultoría

miércoles, septiembre 07, 2005

Ahí va, otro cliente descontento

Volviendo de las vacaciones me he encontrado que un compañero de trabajo que se ha despedido de la empresa (otro, y ya van n, con n tendiendo a infinito).

Lo curioso es que me comentan que esta persona se había ido a un cliente final, para controlar el trabajo de unos consultores.

Estos movimientos hacia "el otro lado" suelen ser muy comunes, y normalmente cuando uno alcanza cierto nivel en esto de la consultoría es de esperar que si se pasa a un cliente sea para ocupar un puesto de cierta responsabilidad.

Esto nos lleva a un fenómeno consistente en que cuando un cliente es ex-consultor, normalmente mira con mejores ojos a los consultores de su ex-empresa que a los de la competencia.

Hasta aquí todo muy lógico. Sin embargo, en la empresa para la que trabajo, nunca han sabido cuidar este tipo de relaciones. La política habitual para con los empleados es explotarlos todo lo posible hasta que ya no los necesitan y pueden prescindir de ellos o hasta que se cansan de aguantar jugarretas y se van, como ha pasado en el caso que comentaba al principio. No se preocupan en reubicarte en otra empresa o en darte facilidades para irte a un cliente final si es lo que quieres. Todo lo contrario.

Claro, el efecto de esto es obvio, te vas tan hasta las narices que no quieres saber nada de tu antigua empresa y si, por casualidad, llegas a un puesto donde tengas poder sobre consultores de tu ex-empresa, entonces empieza la diversión.

Yo por mi parte, aunque quiero largarme de aquí con viento fresco, no me atrae la idea de quedarme en un cliente, tal vez es que aún no he encontrado a mi Richard Gere, o que aún me queda un poco de espíritu aventurero y prefiero probar algo más movido.

De todas formas, no descarto que algún día vaya a dar con mis huesos en una empresa cliente. Y si se da el caso que voy a parar al puesto adecuado, alguien va a pagar por todos estos años de aguantar idioteces.

No tengo prisa. Y tengo muy buena memoria.

5 Comments:

Blogger por.libre said...

"No tengo prisa. Y tengo muy buena memoria"

Dos cualidades muy buenas para un profesional. Enhorabuena.

13:45

 
Blogger YO_MISMO said...

No todos los clientes finales son una buena opción.

He leído que a la hora de cambiar de trabajo hay que tener en cuenta la compañía, el puesto y el salario. Si al menos sales ganando en dos de ellas, el cambio es recomendable

14:38

 
Anonymous Rafa said...

Conozco muchos casos de ex que han tenido que enfrentarse a la posibilidad de contratar a su anterior empresa.

Por eso, donde yo trabajaba, se cuidaba mucho los temas de "salida", especialmente cuando todo iba bien. Cuando llegó la crisis del 2002 (aprox.) esto se descuidó bastante, y ahora hay muchos "que le tienen ganas". Esto no debe significar que vayas a elegir otra opción solo para perjudicar a tus ex, ya que esto iría contra tu empresa actual, pero no cabe duda de que conoces mucho mejor lo que se oculta tras una propuesta y puedes apretar más o no en el desarrollo del proyecto.

Algunos ejemplos: Accenture o Morgan Stanley

16:29

 
Blogger Telémaco said...

No hay nada mas dulce que el sabor de la venganza.

22:24

 
Blogger kopiator said...

Gracias por vuestras palabras de ánimo :)

La verdad es que no tengo intención de decidir mi futuro profesional basándome en posibles vendettas, pero si la oportunidad llama a mi puerta, dejaré que pase, y después cerraré con llave.

22:23

 

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